El primer semestre de prepa, en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, tenía el peor programa de clases. Los lunes, miércoles y viernes salía de Estudios Generales a las 8:50 AM y mi próxima clase no era hasta las 3:00 PM en Ciencias Naturales. Los martes y jueves eran cargadísimos, con todas las clases back-to-back. Algunos de los del grupito también tenían semejante disparate en su programa, y a veces nos encontrábamos para almorzar juntos o matar el tiempo, si es que no estábamos estudiando.Pues en una ocasión, saliendo de Generales, me encuentro a Wendy.
"Hey, ¿qué haces?" le pregunté.
"Ay, chica, pues nada. No tengo clases hasta las 2:30. Me voy pa' Plaza a matar el tiempo", contestó. "¿Quieres venir?"
"Pues yo estoy libre también. Me voy contigo", le dije. "¿Tienes carro? Yo estoy a pie."
"No, pero vámonos en guagua", me dijo.
"Ok. Cool! Vamos".
Pues nos fuimos caminando desde Estudios Generales hasta la entrada principal del campus, para esperar la guagua en la parada de la Ave. Ponce de León. Vale mencionar que la caminata toma unos 10 minutos.En el camino nos encontramos con Pablo. Nos preguntó sobre nuestros planes, porque él también estaba libre, y se unió al grupo. Más adelante nos encontramos a otro amigo de Wendy, que también se apuntó en la jugada.
Entonces nos encontramos con Abigail (recuerden su voz peculiar).
"¡Hola! ¿Para dónde van?", preguntó.
"Nos vamos a Plaza a matar el tiempo." Le contesté. "¿Tienes clases ahora?"
"No. Estoy libre hasta las 2:30 PM", dijo.
"¡Vente con nosotros!", le dijo Wendy.
"¡Ay, sí! ¡Vamos!", dijo Abigail emocionada, y continuamos nuestro camino.
Llegamos a la parada. Pasaron 30 minutos, y la guagua no llegaba.
"¿Pero por qué no llegará la guagua?", preguntó Wendy molesta.
"¡Ay, sí! Se está tardando demasiado", dice Abigail.
Todos estábamos desesperados. La odisea ya nos había quitado 40 minutos. Hacía un calor insoportable, como siempre hace en agosto. Pero seguimos esperando.
Pasaron unos 10 minutos más. La guagua todavía no llegaba. Ya estábamos de mal humor... Entre la caminata, la espera y el calor, no nos soportábamos a nosotros mismos.
Entonces Abigail dice:
"Ay... Nos hubiéramos ido en mi carro..."
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