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12.2.07

1 año

Pensé en desahogo. Pensé en creatividad. Quizás alegrarle el día a uno que otro lector. Soltar una crítica por aquí, una queja por allá. Un grito, un suspiro, una lágrima, una carcajada... Nostalgia, recuentos, anécdotas, recuerdos... Eso quería contar.

No esperaba nada de mi blog. Bueno, quizás que me leyeran, claro... Y, si la blogosfera era un microcosmos de nuestra biosfera, pues esperaba el comentario hostil del anónimo ocasional... Pero nunca imaginé recibir tanto calor, tanta simpatía, tanto apoyo y tanto consuelo de la gente que se pasea por mi blog y me lee. Cuando menos me lo espero, una palabra de aliento, hasta un abrazo, incondicionalmente adorna un comentario...

Mi blog cumple un año y lo celebro junto a ustedes. Cumplimos un año. Siempre pude contar con su apoyo. Gracias. Son lo máximo.


Lean on Me
Bill Wither

Sometimes in our lives we all have pain
We all have sorrow
But if we are wise
We know that there's always tomorrow

Lean on me, when you're not strong
And I'll be your friend
I'll help you carry on
For it won't be long
'Til I'm gonna need
Somebody to lean on

Please swallow your pride
If I have things you need to borrow
For no one can fill those of your needs
That you don't let show

You just call on me brother, when you need a hand
We all need somebody to lean on
I just might have a problem that you'd understand
We all need somebody to lean on

Lean on me, when you're not strong
And I'll be your friend
I'll help you carry on
For it won't be long
'Til I'm gonna need
Somebody to lean on

You just call on me brother, when you need a hand
We all need somebody to lean on
I just might have a problem that you'd understand
We all need somebody to lean on

If there is a load you have to bear
That you can't carry
I'm right up the road
I'll share your load
If you just call me

Call me if you need a friend

Call me...

7.1.07

La Maldición del Pollo

Fin de semana de Acción de Gracias, 2000. Salimos a hacer compras el martes en la tarde en el carro de mi esposo. Cuando regresamos, dejamos el carro estacionado frente a la casa. Ni nos molestamos por meterlo en la marquesina. Bajamos la compra, la guardamos y oficialmente comenzamos nuestras vacaciones.

El miércoles nos fuimos de viaje, por 5 días. El lunes en la tarde, ya de regreso, cuando me disponía a sacar a Kahlúa a pasear, me encontré a los vecinos rondando en la calle frente a mi casa. Daban vueltas en un solo sitio, para arriba y para abajo, como si buscaran algo que se les había perdido.

"Es por aquí" - decía mi vecina L., señalando con sus manos el piso, haciendo círculos, demarcando un área a su alrededor.

"¿No será en la alcantarilla?" - preguntó G., el esposo de L., mientras se acercaba a la alcantarilla que quedaba cruzando la calle, frente a su casa y casi frente a la mía. (Su casa era la última de una calle sin salida, y la mía era la penúltima.)

Me dirigí hacia ellos y les pregunté que qué buscaban.

"¿No lo sientes allí?" - me dijo Y., mi otra vecina, la de la ante-penúltima casa. "Yo creo que hasta en mi casa se siente."

"¿Qué cosa?" - preguntaba confundida mientras cerraba la puerta de la casa. Agarré a Kahlúa y me fuí acercando a ellos para ver qué era eso que yo no sentía, cuando, de repente, como una bofetada, me dió una peste a perro muerto tan descomunal que no existen palabras para describirlo...

"¡Uy! ¡Fo! ¡¿Qué rayos es eso?!" - grité.

"No sé, pero es por aquí..." - decían mientras daban vueltas frente a mi casa, cerca de la alcantarilla.

"Se habrá muerto un ratón..." - les dije. Pero cuando me acerqué a la alcantarilla me dí cuenta de que la peste no era tan intensa. - "Bueno, a lo mejor no es aquí..."

Hasta a Kahlúa le molestaba la peste. Olía sin cesar y estornudaba de vez en cuando, la pobre. Me uní a la tropa a dar vueltas, a ver si encontrábamos de dónde venía la peste.

Mi esposo entonces nos vió en plena danza misteriosa y salió a la calle.

Con una cara de "¿Qué rayos hacen?" se fue acercando a nosotros y nos preguntó eso mismo: - "¿Qué rayos hacen?"

Al unísono todos dijimos - "¿No lo sientes?"

Antes de terminar de decir "¿Qué cosa?" su rostro se frunció, se tapó la nariz, se contorcionó y dió media vuelta, todo en 0.125 segundos. Era la bofetada apestosa. Espantado gritó - "¡Fooo! ¡Aaaaghh! ¿Qué carajo eso?"

"No sé, pero es por aquí..." - le dije. "Parece que se murió un ratón o algo."

"¿No será un perro?" Mi esposo se agachó a mirar debajo de su carro, que todavía estaba estacionado frente a la casa, a unos pasos de la alcantarilla. - "Por aquí apesta un montón, pero no veo nada."

"Eso es un ratón que se murió en la alcantarilla." - insistía G.

"O será un gato... ¡Es que apesta demasiado! ¿Un ratón puede causar tanta peste?" - pregunté yo.

Era todo un misterio. No encontramos nada. Rendidos, lo dejamos ahí, con la esperanza de que con el tiempo la peste se disipara.

La mañana del martes, mi esposo sale a trabajar. Se va acercando al carro y siente la bofetada. La peste no se había ido. Entonces se monta en el carro y la peste ¡era peor! "Maldito ratón muerto. Me impregnó el carro," pensó. Prendió el carro y se fué a trababjar.

En el camino no resistía la peste, que se ponía cada vez más insoportable, y abrió las ventanas. No sabía dónde meterse. Sacaba la cabeza por la ventana para poder respirar. Estaba desesperado. Iba de camino a recoger a J., uno de sus clientes, a su oficina, para ir a una reunión en el "field" y el carro estaba apestoso... ¡Qué vergüenza!

Llegó a la oficina de J. y el mismo se monta en el carro. Cierra la puerta y mi esposo acelera el carro para salir. En eso J. (que, suerte que tenían confianza) le grita - "¡Foo, 'mano! ¿Qué es esa peste?"

"¡NO SÉ! Parece que un jodi'o ratón se murió por la casa y me impregnó el carro" - le explicó frustrado.

"¡¿Qué?! ¿Por tu casa? No, no, no, no, no... ¡Para! ¡Para el carro, que no aguanto!" - J. estaba a punto de vomitar.

Mi esposo se alineó en la carretera y J. salió como una centella del carro... Con la cara verde y llena de espanto le dice a mi esposo - "Brother... Tú me perdonas, pero ese ratón tiene que estar dentro del carro."

"¡¿Qué?! ¿Tú crees? ¡Aaaagh, no...! - mi esposo casi lloraba de tan solo pensarlo.

"Es que apesta con cojones, chico." - contestó J.

Quedaba sólo una cosa por hacer. Lanzarse como buenos machos a la búsqueda del culpable en medio de la peste soberana. Se miraron las caras como superhéroes asustados. Cogieron aire, aguantaron la respiración y se metieron dentro del carro a buscar el cadáver del ratón. Buscaron en todas partes: debajo de los asientos, en los asientos de atrás, en cuanto compartimiento tenía el carro... Nada.

Entonces J. le dice a mi esposo - "Abre el baúl."

Mi esposo abre el baúl. Esta vez no fué una bofetada... Fué una PALIZA apestosa lo que salió de allí. Y allí, en estado avanzado de putrefacción, se encontraba el causante de sus penas: un pollo.

Resultó que el martes, cuando mi esposo bajó la compra del carro, se le quedó un pollo en el baúl. ¡Por 7 días! Y allí estaba... Podrido, cubierto de gusanos y de unos "granitos".

(Continuará...)

19.12.06

Error in dog sex

Me llegó un e-mail con esto en el subject line: "Error in dog sex." Ya lo iba a marcar como SPAM. Tenía que seleccionar el mensaje para marcarlo como tal y ya estaba esperando que me saliera una foto pornográfica. Lo selecciono y entonces veo que lo que contiene es una carta. Firmada por mi esposo. Uy... Confundida la leo y resultó ser una copia de la carta que él le envió a AKC para corregir un error en los papeles de Canela - Sex: Male. Qué mente dañada la mía...

Pues sí. Registramos a Canela Spice en AKC. ¡Mi beba es hija y nieta de campeones! Digo, eso me importa poco, pero cool, ¿no? Pues mi esposo la registró el otro día por internet y ayer le llegaron los papeles. No tardaron ni una semana. Pero lamentablemente llegaron con ese error. Nada, existe un procedimiento para corregirlo y esperamos una respuesta pronto. (Corregir los papeles, no vamos a hacerle un sex change...) :oP

Le operamos las orejitas a Canela... Sí, digan todo lo que quieran... "Es una mutilación." "Eso le duele." "¿Te gustaría que te cortaran las orejas a tí...?" Lo he escuchado todo... Pero fué mi esposito el que me convenció. En realidad se ven mejor después. Lo que pasa es que había pasado por eso con Kahlúa y pues me daba mucha pena hacer pasar a Canela por el mismo trauma. Pero gracias a Dios, todo salió bien. Recuperó a la perfección. Mañana le quitan los taquetes... Miren ese porte de modelo que tiene en la foto... ¡Va a quedar bella!

6.10.06

Decir Adiós

Llegamos a casa luego de un largo día de trabajo y encontramos a Kahlúa echada en el piso, con la mitad de su cuerpecito paralizado. No emitía ningún sonido. No gemía, no ladraba, en fin, no le dolía nada. Sus ojos nos daban una mirada llena de confusión. No sabía lo que le estaba pasando. La llevamos de inmediato a emergencia, le hicieron análisis de sangre, radiografías, etc, y nos dijeron que parecía ser un derrame o alguna lesión en su columna vertebral, muy probablemente a nivel cervical. Pasó la noche en el hospital recibiendo anti-inflamatorios, relajantes musculares y antibióticos por vena.

Al al día siguiente la vió su médico veterinario de cabecera, quien la hospitalizó nuevamente y le continuó el tratamiento. Le sacó unas mejores radiografías (las que le tomaron en emergencia no fueron muy buenas) y la refirió a un especialista. Vió las placas y descartó la lesión cervical. Su diagnóstico fué un posible derrame cerebral, aunque pensaba seriamente que tenía un tumor. La prognosis era casi nula. Nos explicó que para estar seguros podíamos hacerle un MRI y quizás una punción espinal, para descartar meningitis. Sin embargo, el tatamiento luego de las pruebas continuaría siendo el mismo. Si era un derrame, era posible que mejorara con los anti-inflamatorios. Si era un tumor, no había nada que hacer. Hablamos con su médico de cabecera y decidimos no hacerle las pruebas y continuar el tratamiento por unos días a ver si respondía, pero nos explicó que deberíamos ir pensando en la difícil decisión de "ponerla a dormir".

La visitamos a diario, y ella se alegraba muchísimo de vernos. Pese a que estaba postrada, sin poderse mover, sus ojos hablaban por ella. No podía mover su rabito por la alegría, pero nos lamía incesantemente. Se dormía por ratos en mi regazo, pero estaba pendiente de mi esposo, de "papá", como siempre. Era tan difícil aceptar que teníamos que mantener sobre la mesa la alternativa de terminar con su vida cuando ella estaba tan consciente, cuando aún comía y bebía, aunque acostadita. Pero a su vez no queríamos tomar tan difícil decisión sin antes darle la oportunidad al tratamiento, cuando existía una remota posibilidad de que mejorara. Kahlúa nunca había llorado como lloraba cuando la dejábamos. Nunca. Nos partía el alma escucharla llorar.

El lunes en la mañana recibimos la llamada. El veterinario nos explicó que ya su calidad de vida se estaba deteriorando grandemente. Recomendó la eutanasia.

Fuimos a despedirnos de ella. Yo llegué primero. Me la trajeron y la cargué en mis brazos. La ví cansada. La sobaba y me miraba a los ojos y me lamía, agradeciendo mis caricias. Yo sabía que era lo mejor, que eso no era vida y que estaba sufriendo. Pero qué difícil es... Verla tan indefensa, tan débil... Luego de 8 años es difícil decir adiós.

Después llegó mi esposo. Le dije "¡Ahí está papá!", como le decía cada vez que llegaba mi esposo a la casa, y ella salía corriendo emocionada a buscarlo. Ahora sólo volteaba la vista, buscándolo. El la cogió en sus brazos, y ella se notaba que estaba contenta de verlo. Pero estaba cansada. Por ratos dormitaba.

Todas las noches hacíamos un "sandwich" con ella. Era tan pequeñita (medía menos de 12 pulgadas de largo), que uno de los dos la cargaba y luego nos abrazábamos, y le decíamos así, "sandwich". Ese día hicimos el último, esta vez largo, más tierno que nunca. Así le dijimos adiós.

La casa ahora está vacía. La reina ya no está. Todavía oigo el sonido de sus pasos, sus uñitas sobre la losa. Todavía me sorprendo cerrando la puerta de la casa
con cuidado cuando salgo en la mañana, no vaya a ser que se me escape. Kahlúa siempre estaba velando güira para salir a la calle. Qué mucho la extrañamos...

Ahora descansa...

Te recordaremos siempre, Kahlúa Macarena.
















































Kahlúa Macarena Sambuca
(1998-2006)

1.10.06

Kahlúa Macarena



A tí, mi hija cuadrúpeda de 8 años, dueña de mi pseudónimo...

Te tengo en mi corazón todo el tiempo. Te pienso... Te sueño...

Mejórate pronto, mi niña...

Te extrañamos muchísimo y te queremos en casa...