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28.2.07

Choque Cultural

Cuando estábamos en la High, mi cuñada peruana tenía este amigo que, no sé si la pretendía, pero sean ustedes los jueces...

El chico la va a visitar a la casa y ella le dice:

"¿Quieres chicha?"

A lo que la mente dañada del joven le responde:

"Bueeeno... Si tú quieres..."
.
.
.

"Chicha" es una bebida de maíz, típica del Perú.

El tipo había entendido "chichar".

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Cuando El Macareno estaba recién llegado a Puerto Rico, los amigos de la universidad lo invitaron a la marginal del Condado. (¿Recuerdan la marginal? Ahh... Los buenos tiempos...)

"¿Queres ir a la marginal con nosotros? Vamos a comer pinchos y darnos un par de friítas."

Mi esposo, con cara de asco dice espantado:

"¡¿A comer qué?!"
.
.
.

"Pincho", en Perú, es lo que nosotros acá conocemos como "bicho".

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Y ya que estamos hablando de bichos, déjenme contarles del bicho de mi cuñada... (Uy. Eso no sonó muy bien...)

Estábamos en Margarida mi cuñada, El Macareno y yo. O sería Villa Piano... ¿Qué rayos era lo que había en Plaza las Américas en los 80's? Anyway... Pues allá me puse yo a tocar piano.

La tienda estaba llena y pues la gente se arremolina a escuchar mi concierto. (Jiji...) En una parte de la pieza que estaba interpretando, "The Lonely Man", de Joe Harnell (tema de la serie "The Incredible Hulk"), había una pausa. Todo el mundo estaba calladito. Era un silencio sepulcral, que aunque duró, qué se yo, 1.52 segundos, fué suficiente para que la peruana se descubriera una picada en el brazo y gritara a los cuatro vientos para que todos la escucharan:

"¡Maldito bicho!"

Todas las miradas hicieron un aterrizaje forzoso sobre ella.
.
.
.

Obviamente se refería al insecto que la había picado...


9.2.07

Artes del Lenguaje

A cada rato, El Macareno y yo tenemos una discusión sobre cómo se dicen las cosas. Él es peruano, y aunque su acento todavía me enloquece, nos criticamos mutuamente en cómo tratamos al idioma.

Él dice que acá somos peores porque estamos "cansa'os", vamos para "Fajaldo"
y andamos "ejnú". Aunque no se come las Rs y pronuncia todas las Ss, yo le digo que él es peor porque se dice "florecita" y no "florcita"; se dice "antes" y no "enantes"; y además, tiene problemas críticos conjugando verbos. Pero estoy de acuerdo en que ambos masacramos el idioma a nuestra manera.

Pues anoche estábamos entrando al Expreso Martínez Nadal y notamos una construcción en la rampa.

"¿Qué estarán haciendo ahí?" - le pregunté.

"No sé... Quizás están anchando la carretera..." - me contestó.

"¡¿'Anchando'?!" - le pregunté al borde de un infarto.

" 'Anchando', pues..."

"Ay, no seas disparatero... Se dice 'ensanchando'."

" 'Ensanchando'..." - me dice en tono burlón. "¡¿Estás segura?!"

Y así comenzó una discusión que no llegó a ningún sitio.


Pues hoy estábamos en el médico y cuando nos pasaron al "little room", como diría Seinfeld (ese cuarto que ya no es la sala de espera, pero es más pequeño, y ahí vas a esperar un rato más), me puse a leer unos pensmientos que tenían en la pared. Era una cita de la Biblia que decía así:

"La dádiva del hombre le ensancha el camino
Y le lleva delante de los grandes."

Proverbios 18:16

Entonces, toda emocionada, frenética y victoriosa, le enseñé la cita a mi esposo y le dije:

"¡Ves! Se dice 'ensanchar'. No 'anchar'. ¡Ja!"

" 'Anchar', pues..." - dijo riéndose.

"¡No! Es 'ensanchar'... Disparatero."

Entonces le dije como boricua de pura cepa:


"¡Tú no sabes hablal!"

"¡¿'Hablal'?!" - me preguntó burlándose, muerto de la risa.

Cuál de los dos peor... ¬¬

18.1.07

La Maldición del Pollo - Parte 3

(Primera parte aquí; segunda parte acá.)

Un muchacho llegó a recibir el carro. Mi esposo le dió las llaves y se sentó a esperar en la sala. Pero, curioso, se quedó mirando por la ventana al muchacho mientras caminaba hacia el carro. El joven se montó en el carro y lo puso en marcha. De momento, frenó abruptamente. El muchacho se bajó corriendo del carro. Mi esposo se moría de la risa. Sabía que le había dado la bofetada apestosa.

Cuando terminaron con el carro, mi esposo lo fué a inspeccionar. Apestaba todavía. El Macareno fué a reclamar.

"Y... ¿el new car scent?" - le preguntó al muchacho.

"Pfff... Brother... Eso no tiene remedio..." - le contestó.

"¿No pueden hacer más nada?" - insistió mi esposo.

"Si fuera que está abomba'o por humedad, o algo así, pero... ¡Nah! Te has podido... ¡Este carro apesta a perro muerto!" - le decía el muchacho con un tono burlón.


"Yeah, yeah... A Perro Muerto con Cherry©..." - comentó entre dientes mi esposo.

En eso lo llamé porque se me había vaciado una goma.

"Ya llamé a Asistencia en la Carretera, no te preocupes. Era para que supieras" - le dije.

"¿Dónte estás?" - me preguntó. Yo estaba a unos 5 minutos de él. "Te acompaño. Salgo ahora para allá".

Cuando llegó, ya el muchacho de Asistencia en la Carretera había llegado y me estaba cambiando la goma. Mi esposo me saluda, y...

"Mi amor... ¡Apestas! ¿No fuiste a lavar el carro?" - pregunté confundida. El muchacho nos miraba extrañado (digo, a lo mejor había sido víctima de la bofetada apestosa). Esta vez la peste era aún peor. Era como si al Pollo Podrido con Cherry© lo hubieran rociado con orín de gato... ¡Horrible!

"Hicieron lo que pudieron..." - me cntestó. "Oye... Ese New Car Scent huele como a mea'o de gato, ¿no? ¡Agh!" - me decía mi esposo mientras se olía la ropa. (My point exactly...)

La goma se había vacíado por culpa de un clavo. Mi esposo decidió llevársela ya que al lado de su oficina había un sitio en donde la podían reparar. La montó en su baúl y nos despedimos.

En la noche, llegué a casa, abrí la marquesina y estacioné mi carro. Ya mi esposo había llegado y su carro estaba en la marquesina. No hago más que bajarme y me dá la bofetada apestosa... Lo llamé gritando como una demente. Mi esposo salió preocupado a ver qué me pasaba.

"¡Me haces el favor y sacas ese carro apestoso de esta casa!" - le ordené.

"Pero, ¿dónde lo voy a dejar?" - me preguntó.

"¡No me importa! ¡Cualquier sitio menos aquí! Qué se yo... ¡Lejos! ¡En la entrada de la urbanización!" - yo me puse como un guavá. "Ay, déjalo allá arriba, en la esquina... ¡Y no lo vuelvas a meter aquí!" - le respondí.

"Arreglé la goma..." - me dijo con el rabo metido entre las patas, como perrito arrepentido que espera una recompensa...

"Muy bien. Gracias" - le dije indiferente. "Guárdala donde va y desaparece tu carro de mi vista."

Guardó la goma en compartimiento del baúl de mi carro y se fué a mover el suyo.

La mañana siguiente, cuando entré a la marquesina, ¡al fin! La bofetada apestosa brillaba por su ausencia. Hasta que abrí el baúl de mi carro para guardar mi maletín... ¡Zas! Allí estaba escondida la bofetada... Ahora mi baúl apestaba por culpa de la goma, que había estado por tan solo medio día en el baúl de mi esposo. "¡Maldición!" - grité. Ya yo estaba que lloraba de la rabia...

Mi esposo me sacó la goma del baúl y la puso a un lado en la marquesina. Le dí pon hasta su carro, y nos fuimos a trabajar.

Esa tarde, pasó por mi oficina (apestoso otra vez) a llevarme unos tangramas
de plástico. Era un artículo promocional de la compañía donde trabajaba. Eran como 30, todos de colores, muy lindos.

"Pensé que le iban a gustar a tus estudiantes" - me dijo. El pobre parece que me hacía un peace offering por toda la desdicha que estaba pasando por culpa de la maldición del pollo.

"Ahora mi baúl apesta, ¿sabes?" - le dije tristemente.

Repartí los tangramas entre los estudiantes. Todos estaban muy emocionados con el juguete nuevo. Y todos decían segundos después de comenzar a jugar con ellos: "Erm... Esto apesta..." ¡Hasta los tangramas cayeron presos de la maldición del pollo!

Esto fué terrible... Pasaron semanas antes de que el terco de mi esposo cambiara el carro. Es que en verdad no sabía con qué cara se iba a presentar en Popular Leasing para cambiar el carro porque estaba apestoso. Pero ya no podíamos más con la maldición...

Mi baúl no tuvo remedio, pero, felizmente, la peste nunca llegó al interior del carro. En la marquesina instalamos un filtro para eliminar los malos olores, como los que usan en los salones de belleza y en algunas barras. Me lo prestó una vecina. Por las noches, dejaba el baúl abierto y prendía el aparato. En las instrucciones decía que eliminaba olores como los del cigarrillo, la acetona, fijador de callello (ay, qué fina... hairspray), humedad, etc. Pero en ningún sitio decía que era capaz de eliminar el olor a
Pollo Podrido con Cherry y Mea'o de Gato©. Así que, hasta que lo vendí (3 años después), siempre tuve un pote de Febreeze en el baúl, para controlar un poco el mal olor.

Cuando mi esposo fué a devolver el carro, hizo el express check-out, para no tener que verle la cara a ningún dependiente. Con su cara de lechuga, alquiló otro carro, sin ningún incidente. Cuando salía del establecimiento, se percató de que un muchacho se dirigía a recibir el carro apestoso. Se apresuró y con su cara de "yo no fuí", se montó en el carro nuevo. Lo prendió a toda prisa, y mientras salía del estacionamiento, miró por el espejo retrovisor. La escena se repetía: el muchacho se montó en el carro, lo puso en marcha, frenó abruptamente, y salió como una centella... Otra víctima de la bofetada apestosa.

Mi esposo soltó una carcajada, y se fué feliz y contento, al fín liberado de la maldición del pollo.

8.1.07

La Maldición del Pollo - Parte 2


(Primera parte aquí.)

"Y, ¿esos granitos? ¿Qué es eso?
¿Arroz?" - preguntó mi esposo espantando las moscas que salían del carro.

"¡Arroz no, canto e' anormal...! ¡Eso son pupas...! ¡De los mismos gusanos! - le explicó J. Había un ciclo completo de la mosca frutera en el baúl del carro. Larvas, pupas, moscas...

"¡Aaaaaaaggghhhh! ¡Fooooo! ¡Qué asco!" - gritaba mi esposo.

Entre "Fo esto" y "Fo lo otro" cogieron el pollo y lo botaron. Sacaron la alfombra del baúl y la sacudieron, para sacarle los gusanos y el "arroz"... Pero la alfombra se quedó mojada con el "juguito" del pollo... YUCK!


No podían hacer más nada por el momento y se fueron a trabajar.

Horas más tarde llegó mi esposo a su oficina. Se acomoda en su escritorio y en eso viene un compañero de trabajo a preguntarle algo. Están conversando, sólo por unos segundos, cuando el muchacho frunce el rostro...

"Fo... Aquí huele a perro muerto" - le dice a mi esposo. El tipo huele su alrededor, dando vueltas (como los Kahlúa y los vecinos) buscando el origen de la peste. "¿De donde viene esa peste?" - preguntó confundido. Mi esposo se hizo el loco y no le dijo nada.


Cuando se fué, a mi esposo se puso a oler sus cosas y al coger su maletín, que había permanecido una en el interior de su carro desde el martes pasado (una semana)... ¡BINGO! Estaba apestoso. "¡Maldito pollo!" - exclamó. Ya tenía la oficina apestada.

En eso me llamó y me contó todo. Yo estaba que me meaba de la risa. Le dije que le echara algo al carro mientras tanto, que después lo mandábamos a lavar.

Cuando salió a almorzar, se metió en una gasolinera para comprar de las pastillas de esas que son para darle olor al carro. "Una no me va a resolver" - pensó. Así que compró todas las que encontró. Eran de olor a cherry.

Cuando fué a pagar, el muchacho de la caja se ríe y le pregunta "Qué es, ¿que te apesta el carro?" A lo que mi esposo le contesta "No tienes idea..." Y allá se fué, como quien siembra semillas, a regar las pastillas por todo el carro.


A la tarde se presentó en mi oficina. A su paso la gente se tapaba la nariz. El gesto de fruncir el rostro ya le era familiar al Macareno. El pobre iba dejando la estela de peste, esta vez de olor a pollo podrido con cherry (deberíamos patentizarlo). Por donde quiera que se movía, allá la peste lo seguía.

Me fué a saludar, y entonces descubrí la magnitud del problema. Se le había impregnado la peste en su ropa.

"Mi amor, APESTAS" - le dije.

"I KNOW! Y ahora, ¡¿qué hago!? - me dijo frustrado. La expresión que tenía en la cara valía un millón de pesos. "¡Todo lo que meto en el carro apesta! ¡Está cabrón! ¿Qué voy a hacer con el carro ahora?"

"Cámbialo por otro" - le sugerí.

El carro de mi esposo era un alquiler mensual de Popular Leasing. La compañía donde trabajaba se lo proveía. En teoría, lo que tenía que hacer era cambiar el carro por otro y sacarse la maldición de encima.

"No voy a devolver el carro así... Qué vergüenza..." - me dijo.

"Bueno, pues llévalo mañana a darle un champú. Esto tiene que tener alguna solución" - le dije esperanzada.

Esa noche, mi esposo estacionó el carro en la marquesina para que la peste no molestara a los vecinos. Sí, mi gente... El carro apestaba aunque estuviera herméticamente cerrado.

En la mañana nuestro dormitorio apestaba por culpa de la ropa de mi esposo. Era la peste a Pollo Podrido con Cherry©. Le tuve que designar un hamper para él solito.

Cuando mi esposo se disponía a salir para llevar el carro a lavar, abre la puerta de la cocina para entrar en la marquesina y... ¡Zas! La bofetada.

"¡Puta Madre!" - gritó mi esposo.

"¿Qué pasó ahora?" - dije yo. Entré en la marquesina y... ¡Zas! La bofetada apestosa me sorprendió a mí también. "¡Maldita sea!" - grité.

Enseguida fuí a buscar el hamper de mi esposo y lo puse en la marquesina al lado del zafacón.


"Pero, ¿qué haces?" - pregunta mi esposo confundido. "¡¿Vas a botar mi ropa?!"

"Chico, no. Estoy limitando la peste a una sóla área" - le expliqué. (¡Con Lestoil tuve que lavar la ropa después!)

Pues, se fué a llevar el carro a lavar. Se paró frente al menú y vió el lavado más completo: "Super Extra Deluxe" que incluía champú de asientos y alfombras, y además, perfumado de New Car Scent.

"¡Eso es lo que yo necesito!"
- le dijo a la cajera emocionado.

(Continuará...)

7.1.07

La Maldición del Pollo

Fin de semana de Acción de Gracias, 2000. Salimos a hacer compras el martes en la tarde en el carro de mi esposo. Cuando regresamos, dejamos el carro estacionado frente a la casa. Ni nos molestamos por meterlo en la marquesina. Bajamos la compra, la guardamos y oficialmente comenzamos nuestras vacaciones.

El miércoles nos fuimos de viaje, por 5 días. El lunes en la tarde, ya de regreso, cuando me disponía a sacar a Kahlúa a pasear, me encontré a los vecinos rondando en la calle frente a mi casa. Daban vueltas en un solo sitio, para arriba y para abajo, como si buscaran algo que se les había perdido.

"Es por aquí" - decía mi vecina L., señalando con sus manos el piso, haciendo círculos, demarcando un área a su alrededor.

"¿No será en la alcantarilla?" - preguntó G., el esposo de L., mientras se acercaba a la alcantarilla que quedaba cruzando la calle, frente a su casa y casi frente a la mía. (Su casa era la última de una calle sin salida, y la mía era la penúltima.)

Me dirigí hacia ellos y les pregunté que qué buscaban.

"¿No lo sientes allí?" - me dijo Y., mi otra vecina, la de la ante-penúltima casa. "Yo creo que hasta en mi casa se siente."

"¿Qué cosa?" - preguntaba confundida mientras cerraba la puerta de la casa. Agarré a Kahlúa y me fuí acercando a ellos para ver qué era eso que yo no sentía, cuando, de repente, como una bofetada, me dió una peste a perro muerto tan descomunal que no existen palabras para describirlo...

"¡Uy! ¡Fo! ¡¿Qué rayos es eso?!" - grité.

"No sé, pero es por aquí..." - decían mientras daban vueltas frente a mi casa, cerca de la alcantarilla.

"Se habrá muerto un ratón..." - les dije. Pero cuando me acerqué a la alcantarilla me dí cuenta de que la peste no era tan intensa. - "Bueno, a lo mejor no es aquí..."

Hasta a Kahlúa le molestaba la peste. Olía sin cesar y estornudaba de vez en cuando, la pobre. Me uní a la tropa a dar vueltas, a ver si encontrábamos de dónde venía la peste.

Mi esposo entonces nos vió en plena danza misteriosa y salió a la calle.

Con una cara de "¿Qué rayos hacen?" se fue acercando a nosotros y nos preguntó eso mismo: - "¿Qué rayos hacen?"

Al unísono todos dijimos - "¿No lo sientes?"

Antes de terminar de decir "¿Qué cosa?" su rostro se frunció, se tapó la nariz, se contorcionó y dió media vuelta, todo en 0.125 segundos. Era la bofetada apestosa. Espantado gritó - "¡Fooo! ¡Aaaaghh! ¿Qué carajo eso?"

"No sé, pero es por aquí..." - le dije. "Parece que se murió un ratón o algo."

"¿No será un perro?" Mi esposo se agachó a mirar debajo de su carro, que todavía estaba estacionado frente a la casa, a unos pasos de la alcantarilla. - "Por aquí apesta un montón, pero no veo nada."

"Eso es un ratón que se murió en la alcantarilla." - insistía G.

"O será un gato... ¡Es que apesta demasiado! ¿Un ratón puede causar tanta peste?" - pregunté yo.

Era todo un misterio. No encontramos nada. Rendidos, lo dejamos ahí, con la esperanza de que con el tiempo la peste se disipara.

La mañana del martes, mi esposo sale a trabajar. Se va acercando al carro y siente la bofetada. La peste no se había ido. Entonces se monta en el carro y la peste ¡era peor! "Maldito ratón muerto. Me impregnó el carro," pensó. Prendió el carro y se fué a trababjar.

En el camino no resistía la peste, que se ponía cada vez más insoportable, y abrió las ventanas. No sabía dónde meterse. Sacaba la cabeza por la ventana para poder respirar. Estaba desesperado. Iba de camino a recoger a J., uno de sus clientes, a su oficina, para ir a una reunión en el "field" y el carro estaba apestoso... ¡Qué vergüenza!

Llegó a la oficina de J. y el mismo se monta en el carro. Cierra la puerta y mi esposo acelera el carro para salir. En eso J. (que, suerte que tenían confianza) le grita - "¡Foo, 'mano! ¿Qué es esa peste?"

"¡NO SÉ! Parece que un jodi'o ratón se murió por la casa y me impregnó el carro" - le explicó frustrado.

"¡¿Qué?! ¿Por tu casa? No, no, no, no, no... ¡Para! ¡Para el carro, que no aguanto!" - J. estaba a punto de vomitar.

Mi esposo se alineó en la carretera y J. salió como una centella del carro... Con la cara verde y llena de espanto le dice a mi esposo - "Brother... Tú me perdonas, pero ese ratón tiene que estar dentro del carro."

"¡¿Qué?! ¿Tú crees? ¡Aaaagh, no...! - mi esposo casi lloraba de tan solo pensarlo.

"Es que apesta con cojones, chico." - contestó J.

Quedaba sólo una cosa por hacer. Lanzarse como buenos machos a la búsqueda del culpable en medio de la peste soberana. Se miraron las caras como superhéroes asustados. Cogieron aire, aguantaron la respiración y se metieron dentro del carro a buscar el cadáver del ratón. Buscaron en todas partes: debajo de los asientos, en los asientos de atrás, en cuanto compartimiento tenía el carro... Nada.

Entonces J. le dice a mi esposo - "Abre el baúl."

Mi esposo abre el baúl. Esta vez no fué una bofetada... Fué una PALIZA apestosa lo que salió de allí. Y allí, en estado avanzado de putrefacción, se encontraba el causante de sus penas: un pollo.

Resultó que el martes, cuando mi esposo bajó la compra del carro, se le quedó un pollo en el baúl. ¡Por 7 días! Y allí estaba... Podrido, cubierto de gusanos y de unos "granitos".

(Continuará...)

26.12.06

¿Qué moto quieres?

Directito desde Telúrica, este vídeo de un tipo que te hace la motora que quieras... ¿Quieres un Honda? Piece of cake... ¿Una Harley Davidson? Ningún problema.

Se lo dedico al Macareno (nombre con el que Estela bautizó a mi esposito), que lleva como 10 años tratando de convencerme para comprarse una moto. Enjoy!

19.12.06

Error in dog sex

Me llegó un e-mail con esto en el subject line: "Error in dog sex." Ya lo iba a marcar como SPAM. Tenía que seleccionar el mensaje para marcarlo como tal y ya estaba esperando que me saliera una foto pornográfica. Lo selecciono y entonces veo que lo que contiene es una carta. Firmada por mi esposo. Uy... Confundida la leo y resultó ser una copia de la carta que él le envió a AKC para corregir un error en los papeles de Canela - Sex: Male. Qué mente dañada la mía...

Pues sí. Registramos a Canela Spice en AKC. ¡Mi beba es hija y nieta de campeones! Digo, eso me importa poco, pero cool, ¿no? Pues mi esposo la registró el otro día por internet y ayer le llegaron los papeles. No tardaron ni una semana. Pero lamentablemente llegaron con ese error. Nada, existe un procedimiento para corregirlo y esperamos una respuesta pronto. (Corregir los papeles, no vamos a hacerle un sex change...) :oP

Le operamos las orejitas a Canela... Sí, digan todo lo que quieran... "Es una mutilación." "Eso le duele." "¿Te gustaría que te cortaran las orejas a tí...?" Lo he escuchado todo... Pero fué mi esposito el que me convenció. En realidad se ven mejor después. Lo que pasa es que había pasado por eso con Kahlúa y pues me daba mucha pena hacer pasar a Canela por el mismo trauma. Pero gracias a Dios, todo salió bien. Recuperó a la perfección. Mañana le quitan los taquetes... Miren ese porte de modelo que tiene en la foto... ¡Va a quedar bella!

31.7.06

Cuento de Crucero #3.5

En el post anterior fué monkey see, monkey do. Bueno... En este también... :oP

¿De aquí, pa' Hollywood? No, no... ¡Pa' Cirque du Soleil! Ja, ja... Enjoy!


28.7.06

Cuento de Crucero #3

"El que no quiere caldo, le dan tres tazas."

Yo soy bien presenta'. Si hay que participar de un juego en una fiesta, hablar en público, cantar una bomba, lo que sea... Ahí estoy yo. De presenta'.

En el crucero hacían shows, estilo broadway, fabulosos, casi todas las noches. Tenían otras cosas también, como un cantante invitado, algún stand up comedian, o un game show que televisaban por circuito cerrado en todo el barco. Había uno titulado Love and Marriage (apuesto que ahora están cantando el tema de Married... With Children). Era al estilo de The Newlywed Game, y anunciaron que tendrían audiciones el mismo día que se grabaría la única edición del show, justo antes de comenzar el mismo. Y como yo soy una presenta', pues le pedí a mi esposo que participáramos. Pero mi esposito querido no quiso. Fuimos, vimos las audiciones (eran un relajo... casi todo el barco estaba allí), y el show finalmente quedó brutal, aunque lamentablemente no contaron con nuestra participación estelar.

Antes de cada show, venía una pareja de payasos, siempre los mismos, y hacían sus pasos de comedia, cuestión de entretener a la audiencia mientras llegaba la gente al teatro. En ocasiones cogían a alguien del público y lo hacían participar de su sketch, haciéndolo todo más cómico, porque por lo general, la persona que escogían terminaba haciendo el ridículo.

Pues mi esposo le tiene terror a que lo escojan, y en ninguno de los shows lo pescaron. Peeeeero, en el Farewell Show de la última noche... ¡Zas! Lo cogieron... Lo vistieron, le pusieron gafas, sombrero... Lo único que faltó fué la nariz de payaso.

Si él se creía que se iba a bajar del barco habiéndose librado de los payasos, estaba muy equivocado...

Aquí uno de los vídeos. Enjoy!


21.7.06

Cuento de Crucero #2

Andábamos con una pareja con la que habíamos hecho amistad. Eran como las 2:00 AM y salíamos de la discoteca. Le pasamos por el lado al karaoke bar, que ya estaba cerrado. Al ver que estaba vacío, decidimos entrar y sentarnos a platicar lejos del bullicio de la discoteca.

Entonces mi esposo, que siempre tiene que tocarlo todo, ve un micrófono inalámbrico sobre el área de los controles del karaoke. "Inalámbrico... Cool!" Lo coge, lo prende y dice "Can you hear me now? ... Good!" (como en el comercial de Verizon).

Corre y se trepa en la tarima... "Can you hear me now? ... Good!"

Se baja, se aleja del bar, y vuelve: "Can you hear me now? ... Good!"

Sale corriendo al pasillo, y de nuevo: "Can you hear me now? ... Good!"

Él estaba corriendo emocionado, probando el alcance del micrófono inalámbrico. Nos mataba de la risa... Estábamos preocupados porque el lugar estaba cerrado y nosotros, como adolescentes inmaduros, riéndonos a carcajadas, en un lugar donde muy probablemente no se suponía ni que estuviéramos, mucho menos jugando con el micrófono.

Mi esposo se retira aún más y repite: "Can you hear me now? ... Good!"

Al ratito volvemos a escuchar:
"Can you hear me now? ... Good!"

Nosotros estábamos que nos moríamos de la risa... Entonces, mi esposo r
egresa corriendo con una sonrisa de oreja a oreja...

"¿Me escuchaban? Por ahí hay una puerta que da para afuera. ¡Vamos a ver hasta dónde alcanza! ¡Me voy hasta la proa!"

Y riéndonos le dijimos: "¡Sí, sí, sí!"

Parecíamos niños chiquitos haciendo travesuras... Le dijimos que fuera con cuidado, no lo fueran a regañar.

Al ratito lo escuchamos...

"Can you hear me now?"

Y a carcajadas le gritamos: "YEEES!!!"

Y en perfecta sintonía salía él: "Good!"

Al rato, ya estábamos conversando y de repente sale él: "Can you hear me now? ... Good!"

Él se iba retirando cada vez más. Nosotros seguíamos en nuestra conversación y sin avisar nos sorprendía: "Can you hear me now?... Good!" Nos tenía monda'os de la risa...

Ya no sabíamos cuán lejos estaba, pero ese micrófono a la verdad que tenía alcance... Y al rato, salió otra vez: "Can you hear me now? ... Good!" Jajaja...

Seguimos conversando, y de momento llega un empleado de seguridad del barco... o_O

"What are you doing here?"

"Nothing... Just talking." Respondimos asustados...

"You know, you are not supposed to be here... The karaoke bar is closed for the night."

El tipo estaba bien serio. Nosotros, haciéndonos los santitos. No sabíamos cuán lejos estaba ya mi esposo, y rogábamos por que el empleado de seguridad se fuera antes de que mi esposo saliera hablando por el micrófono de nuevo...

Tratando de que el tipo se fuera ya de una vez, le dije:

"We're just relaxing... Don't worry, we won't touch anything."

Y en eso se escucha a mi esposo: "Can you hear me now? ... Good!" ¬¬

26.6.06

Para tí, mi amor.

Gracias por todo, por tanto... Te amo.



Wind Beneath My Wings

It must have been cold there in my shadow,
To never have sunlight on your face.
You were content to let me shine, that's your way.
You always walked a step behind.

So I was the one with all the glory,
While you were the one with all the strain.
A beautiful face without a name for so long.
A beautiful smile to hide the pain.

Did you ever know that you're my hero,
And everything I would like to be?
I can fly higher than an eagle,
For you are the wind beneath my wings.

It might have appeared to go unnoticed,
But I've got it all here in my heart.
I want you to know I know the truth, of course I know it.
I would be nothing without you.

Did you ever know that you're my hero?
You're everything I wish I could be.
I could fly higher than an eagle,
For you are the wind beneath my wings.

Did I ever tell you you're my hero?
You're everything, everything I wish I could be.
Oh, and I, I could fly higher than an eagle,
cause you are the wind beneath my wings.

Oh, the wind beneath my wings
Fly, fly, fly away. You let me fly so high.
Oh, fly, fly, fly high against the sky,
So high I almost touch the sky.

Thank you, thank you,
Thank God for you, the wind beneath my wings.

26.5.06

El avioncito



"The difference between men and boys is the price of their toys."

A mi esposo le encantan los avioncitos, esos de control remoto. Estuvo como 2 años practicando con un "trainer", o un avión para principiantes. Un "trainer" tiene mucha estabilidad en el aire, y permite que uno aprenda más que nada a manejarlo, a usar los controles, etc.

Pues, las navidades pasadas, "gradué" a mi esposito y le compré un avión más sofisticado. Supuestamente era el próximo paso a dar, ya que llevaba bastante tiempo volando su "trainer". Le encantó. Estaba como nene chiquito con juguete nuevo. Estuvo mucho tiempo armándolo, balanceándolo, decorándolo... Le puso un piloto y todo (se llamaba Fionfo).

Cuando ya estaba listo, fuí con mi esposito a grabar el vuelo inaugural. Vean ustedes lo que pasó...
(Estoy practicando a subir vídeos a YouTube. ¡Es el primero que subo! Yay! Y no soy camarógrafa profesional ni nada por el estilo, así que disculpen la mala calidad de las tomas...)



Yo que pensaba que él me estaba haciendo piruetas... :o|

El avión fué a parar en un pastizal que estaba tan alto que mi esposo ni se veía. El pobre tuvo que cruzar un río y todo para buscar su avioncito. 45 min después apareció de entre la maleza, todo compungido, y en sus brazos traía los restos del avioncito...

Esto fué lo que quedó... Fíjense el la cabeza de Fionfo, decapitado, rodando en la cabina de plástico... QEPD. T_T



Se rompió la hélice, y el pobre avioncito se llenó de tierra...



'Dito...

4.5.06

Boricuada #3



Phil Collins en concierto... ¡En Puerto Rico! Esto fué hace como 10 años... En mi opinión, el mejor concierto que se ha dado en Puerto Rico. Excelente en todos sus aspectos. La escenografía estaba brutal, que parecía sacada de un espectáculo de broadway; y el sonido, las luces, la producción en general, todo estuvo genial. Fué un concierto sumamente artístico, con muchos arreglos musicales. Phil Collins demostró el gran talento que tiene y lo dejó en el escenario. Ese concierto se convirtió en el estándar de comparación para el resto de loss conciertos a los que hemos asistido. Todavía ninguno lo ha superado. Bueno, el que más cerca ha llegado ha sido el de Juan Luis Guerra, "Para Tí", en el Coliseo de Puerto Rico. Pero lo que pasó en el concierto de Phil Collins no tiene comparación. Les cuento...

El concierto era en el Estadio Hiram Bithorn. Mi esposo compró tres entradas, las de nosotros y una para mi amiguita, Liliana. Conseguimos los mejores asientos que quedaban en arena. Cuando vimos el mapa de los asientos, quedaríamos en una fila 8, que no estaba mal, pero al lado derecho mirando hacia la tarima, los últimos tres asientos. Veríamos todo de ladito, pero estaríamos bastante cerca. ¡Pensábamos que estábamos súper bien! Pero, bah... No sabíamos que éstos mapas son hechos al ojo porciento (aparentemente por una persona legalmente ciega), sin considerar las dimensiones actuales de la tarima, si hay elementos de la escenografía o bocinas en el medio, etc. O sea, no avisan si la visión es limitada (como nos pasó en el "One Night Only" de Ricky Martin) y uno termina pagando la entrada para tener que conformarse con lo poco que se ve.

Efectivamente. Cuando llegamos el día del concierto, nos sentamos en nuestros asientos y casi frente a nosotros teníamos una bocinas de tamaño colosal. No solamente limitaba la visión, sino que seguro saldríamos de allí con los tímpanos reventados. Entonces vimos que los asientos que quedaban al principio de la fila (al lado del pasillo) estaban vacíos, y esos quedaban mirando al centro de la tarima. Después de esos tres asientos quedaban, fácilmente, como 20 más, todos vacíos. Al boricua le pasa esto en un concierto y enseguida se va a sentar en el mejor asiento que encuentre con la falsa esperanza de que nadie pagó por el mismo. Nunca falla. Pues, como buenos boricuas, nos fuimos hasta el pasillo y nos sentamos en los primeros tres, con nuestra cara de lechuga, como si fueran nuestros. Al rato llegaron los que tenían esos asientos asignados y nos movimos a otros tres de los 20 que quedaban vacíos. Este ejercicio lo repetimos hasta que se acabaron los asientos vacíos y llegamos nuevamente a los nuestros. Back to square one...

Como buítres buscábamos asientos cerca de la tarima. Pero éramos tres, y había que conseguir tres. Entonces vimos 3 asientos vacíos en la fila frente a nosotros, al lado del pasillo también, de frente a la tarima. Y para allá salimos con la misma cara de lechuga, pero con el corazón como si nos hubiéramos pegado en la loto. Mi esposo se sentó en la esquina, luego yo, y Liliana a mi lado. ¡Ja! Jurábamos que de ahí no nos sacaba nadie. Entonces llegó una pareja que tenía los asientos de nosotras... ¡Malditos!

Ahora quedaba sólo un asiento, el de mi esposo, en la esquina, y no lo queríamos perder. Estábamos como Scrat, la adrillita de Ice Age... Todavía no se había acercado ningún ujier a botarnos, pero sabíamos que tarde o temprano lo harían pues, no me pregunten cómo, pero nos acomodamos los tres en esa silla.

Entonces un muchacho nos pasó por el lado con una silla de ruedas, pero él no estaba sentado en ella, sino que la estaba conduciendo por el pasillo hacia la tarima. Allí la dobló y la recostó de la tarima y se retiró hasta su asiento. Lo seguimos con la mirada y estaba al otro lado del pasillo, unas 3 ó 4 filas más atrás.


Yo juraría que la silla era de oro (así como el Coyote veía al Correcaminos como un pavo de Thanksgiving)... Mi esposo y yo nos miramos, y sin mediar palabra pero en sintonía perfecta, mi esposo se pone de pie, y tal como acordamos "telepáticamente", buscó la silla, la abrió, la trajo y yo me senté inmediatamente en ella. Mi esposo y Liliana compartieron el asiento que quedaba. ¡Ja, ja! Ahora sí que todo estaba resuelto.

El concierto estaba ya pronto a comenzar cuando se nos acerca un ujier. Nos pidió las entradas y nos dijo que dos personas no podían compartir un mismo asiento. Mi esposo, muy respetuosamente, le dice: "Entiendo que no podemos compartir un asiento, pero dígame qué se supone que haga... Mi esposa está en silla de ruedas, nuestros asientos son al otro lado de la fila y no tenemos acceso." Todo esto lo dijo con una habilidad histriónica que parecía de un profesional, y yo no me quedaba atrás, pues mi carita de pena merecía un Oscar.

"Bueno, pero ella (refiriéndose a Liliana) no se puede sentar ahí. No caben dos en una silla," dice el ujier. Entonces Liliana se levanta y le dice "No, no... Si yo me siento aquí", y en milésimas de segundos cayó sentada en el piso. El ujier la mira con ojos que dicen "nacarile", y mi esposo, abogando por ella, le dice al ujier: "'Dito, vinimos juntos y queremos disfrutar el concierto juntos..." Al ujier, como que le dió sentimiento, y nos dijo: "Lamento mucho el inconveniente. Déjenme ver qué puedo hacer por ustedes". Y se fué al frente a consultar con alguien.

Cuando regresó nos dijo que con la silla de ruedas y Liliana en el piso estábamos obstruyendo el paso en el pasillo. "Tengo un lugar para ustedes. Vengan conmigo". Nos había conseguido dos asientos en primera fila, en la esquina, frente a la tarima, para Lili y mi esposo, donde nos podían acomodar juntos. Wow... Phil Collins en primera fila... Woohoo! Allá fuimos con to' y silla de ruedas. Volteé la mirada para no perder de vista al dueño de la silla (tenía que devolvérsela después de todo). Nos mostraron nuestros asientos y nos acomodaron como si fuéramos miembros de la realeza. ¡Ahora sí que no nos sacaban de ahí!

Comenzó el concierto y los tres cantamos, gritamos y bailamos todo el tiempo. Yo permanecía sentadota, por supuesto; no podía hacer nada que nos pusiera al descubierto. Pero bailé sentada en esa silla de ruedas hasta más no poder. En una, el dueño de la silla se acerca a nosotros y, otra vez con la cara de lechuga, le decimos "¡Ay! ¿La silla es tuya?" El muchacho nos responde que era de su hermano, que no había ningún problema con que me sentara en ella mientras no se la rompiera. Le dimos las gracias muy efusivamente, y se marchó, sabiendo que nos estábamos pasando de listos. Su mirada lo delataba. Pero igual nos quedamos. :oP

Yo me pasé todo el concierto bailando sentada, levantando los brazos y aplaudiendo. El baterista invitado, Ricky Lawson, intercambiaba miradas y sonrisas conmigo, muy pendiente de lo mucho que yo estaba disfrutando. Él parece que se identificó conmigo o algo así.

El concierto fué bien largo. A mitad de camino hicieron un intermedio como de 15 minutos. Encendieron las luces y aunque la gente se levantaba, nosotros nos quedamos en nuestros asientos para no llamar la atención. Los músicos acomodaban sus instrumentos y se iban marchando tras bastidores. Entonces Ricky Lawson se acercó a mí con una sonrisa de lado a lado y me dijo "I would like you to have these", y me entregó los palitos que ven en la foto. Todavía los conservo.



Conmoví al pobre baterista al punto de que me escogió a mí entre miles de personas para obsequiarme los palitos... ¡Me cogió pena el santo varón! A mí se me partió el alma y, aunque estábamos en medio de una pavera, los tres nos morimos de la vergüenza. Total, ¿qué íbamos a hacer? Ya estábamos profundamente metidos en la mentira. Teníamos que continuar con la actuación.


Terminado el intermedio, el concierto continuó, y allá seguí yo bailando, esta vez con los palitos en el aire. Ahora el baterista me imitaba, como en señal de saludo, con los palitos al aire también... A cada rato se sonreía conmigo, y pues, ya no lo podía ignorar. Siempre reciprocaba el gesto. Phil Collins hizo varios números en la batería, y también me saludaba con los palitos... ¡Ay! Qué vergüenza... Pero admito que me encantaba la atención a la misma vez.

El concierto terminó con un arreglo especial de "Take me home" muy emocionante, pues el público participaba, y a la verdad que parecía hasta ensayado; sonaba brutal y me dejó los pelos de punta.

Terminado el concierto encendieron las luces. Chequeamos que el ujier no estuviera por ninguna parte, y así como si nada, nos paramos y nos fuimos. Nos mezclamos con la multitud y allí quedó la silla de ruedas. El concierto estuvo genial, gozamos en cantidad. Y los valores añadidos de la experiencia que tuvimos gracias a la silla de ruedas... Priceless.

29.4.06

Boricuada #2

Hace unos años, en temporada previa a las campañas de elecciones, mi esposo recibió una invitación de un cliente para una actividad del Partido Popular. En la misma iban a presentar al nuevo candidato a la gobernación, Aníbal Acevedo Vilá, ahora gobernador. La actividad era en el Ritz-Carlton San Juan Hotel (que no sé por qué le ponen San Juan, si en realidad queda en Carolina... ¿Para darle caché?). No nos gusta meternos en cuestiones de política, pero si es pa' cacheantear, el boricua siempre dice presente.

Llegamos a la actividad y eso estaba tepe a tepe. En el lobby nos chequearon las invitaciones. Nos dirigimos al ballroom donde se celebraría la actividad, en el segundo piso. Subíamos la escalera junto a un centenar de personas, y eso no se movía. Demasiada gente... Era increíble. ¿A quién se le ocurrió invitar tanta gente a un lugar tan pequeño? Eso es un peligro. Si llegaba a desatarse un fuego, seguro moríamos carbonizados...

Todo el mundo estaba en sus mejores tules, pero como había tanta gente, el aire acondicionado no se sentía, y estábamos to's sancochao's. Como sardinas enlatadas, pero peor que en la boricuada anterior.

Llegamos arriba y el ballroom estaba repleto. Todas las mesas ocupadas, por supuesto, y los alrededores llenos, hasta los pasillos, la terraza y los balcones. La música estaba muy buena. La gente se amontonada frente a las puertas del ballroom, que estaban abiertas de para en par, para ver un poquito del show, aunque fuera de pie. No recuerdo quién cantaba, pero me pareció que era Gilbertito Santarosa (o alguien que lo imitaba muy bien), pero no lo pudimos ver. Es que eso estaba tan lleno y el calor era tan insoportable que nos salimos a la terraza para poder refrescarnos un rato, y de allí había que conformarse con escucharlo. Pero la noche estaba bastante calurosa, y en la terraza no resolvíamos el problema del calor. Era desesperante la multitud que había... A uno le daban ganas de salir corriendo.

Le preguntamos entonces a uno de los bartenders que servían bebidas frente al ballroom si conocía cuál era la agenda. Nos explicó que la Gobernadora Sila María Calderón no había llegado todavía pero que la esperaban en cuestión de media hora. No resistimos el calor y la multitud y decidimos bajar al lobby a tomarnos algo y coger un poco de fresco en lo que la gobe llegaba. Además, no había dónde sentarse, mis tacos me estaban matando, y ya estábamos a punto de sentarnos en el piso.

Bajando, vimos que todavía había gente subiendo por la escalera, haciendo fila como si estuvieran regalando chavos. En el lobby había una barra con un pequeño lounge, y nos sentamos a tomarnos un trago. La temperatura estaba súper agradable. Al fin, fresco y descanso para los pies... Estábamos sentados cerca de la entrada del hotel y casi al pie de la escalera. De ahí podíamos estar pendientes a la llegada de la gobernadora para entonces subir y disfrutar un rato de la actividad.

Al rato, entraron al lobby como 5 guardaespaldas de la gobe, todos vestidos en traje negro. "Men-in-black", les apodamos. Estaban chequeando los alrededores, como hacen en las películas los del Secret Service con la llegada del Presidente a cualquier evento. Entonces entran otros men-in black, 4 ó 5 más, y se acomodan todos casi como escolta de los marines. Nos dimos cuenta entonces que la gobe llegaba y nos paramos cerca de ellos. El resto de las personas que se encontraban en el lobby hicieron lo mismo, y en cuestión de segundos, se amontonó toda la gente. La gobernadora entró con un montón de personas, entre ellas las hijas, el novio de turno (o esposo, pues no recuerdo si ya se habían casado) Cantero Frau, Aníbal Acevedo Vilá, y otros candidatos, todos con sus respectivos piojos pega'os. En fin, demasiada gente pa' los pocos men-in-black poder manejar.

Frente a la flota de gente que trajo la gobernadora, habían algunos men-in-black abriendo paso, mientras otros mantenían a la plebe al margen, pa' que no se colaran. Pues nosotros pusimos nuestra cara de políticos, con una sonrisa plasmada en la cara, y saludamos a un fulano y a quién parecía ser su esposa (no sabíamos quiénes eran, pero lo importante era que andaban con Sila), con besos, abrazos y todo, como si nos conocieran de toda la vida. Acto seguido, nos metimos detrás de ellos, y los men-in-black no se dieron cuenta. Y cogimos pon detrás de ellos como detrás de una ambulancia en medio del tapón. Los men-in-black nos abrían paso a nosotros también, ¡hasta nos protegían de la multitud! La gente saludaba a todos los políticos de la flota, dándoles la mano, besos y abrazos, y aquí lo mejor: ¡A nosotros también! ¡Increíble! Nosotros que no teníamos nada que ver con el asunto, y hemos cogido besos a todo dar de cuanto desconocido había en el revolú ese. (Para que vean cómo es la gente, que nos besaban y abrazaban sin conocernos... Así mismo parece que ejercen su derecho al voto...) Parece que la cara de políticos nos quedó bastante bien... Los men-in-black continuaban manteniendo la flota en constante movimiento, y en un ratito llegamos al ballroom.

Cuando llegamos a la puerta del ballroom, pensamos en quedarnos ahí con toda la gente que se había amontonado en los pasillos. Como que nos fuimos deteniendo y dejábamos pasar a los verdaderos políticos, cuando uno de los men-in-black nos dice: "¡Pasen! No se detengan... ¡Pasen rapidito!" Y como dicen por ahí, "si me invitan voy, y si me gusta me quedo". Así que, nosotros, pues... ¡seguimos!

Nos escoltaron con la flota dentro del ballroom, y en las mesas vimos muchos más políticos, artistas, y otras personalidades de las que se ven a cada rato en la prensa. Llegamos hasta la tarima. Todos subieron con la gobe, pero nos volvimos a detener. Y otro men-in-black viene y nos dice que subamos con el resto, pero le dijimos que nos quedábamos allí en el pie de la tarima porque ya estaba muy lleno arriba. En realidad teníamos miedo de que nos descubrieran. Si alguien se daba cuenta, mejor que fuera abajo y no en la tarima frente a todo el mundo. Felizmente, el men-in-black no sospechó nada y se fué.

Desde ahí disfrutamos de toda la actividad, en primera fila y con aire acondicionado (en al ballroom sí se sentía). Eso parecía un party y no un baboso discurso político. ¿Los highlights del show? Presentaron a Aníbal como candidato a la gobernación (wow *bostezo* , gran cosa...) y a la multitud se le salió lo de cafre gritándole Sila "¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!", hasta que se besó en la tarima con Cantero Frau... (Aaaghh! ¡Qué espanto!)

¡Ay! Bah... ¿Qué importa? Era eso, o coger
"chinos" con la plebe sancochá que se quedó afuera... :oP

22.4.06

Boricuada #1

Recién casados, de luna de miel, hicimos una escala en New York, y nos quedamos 2 noches para conocer la ciudad. Hicimos una visita puramente turística, visitando el World Trade Center (las Torres Gemelas) y la Estatua de la Libertad, lo único que nos alcanzó para hacer en un día.

En la Estatua de la Libertad había una fila descomunal. Era verano y el calor era insoportable. Como buenos turistas enfiebra'os, queríamos llegar hasta arriba, hasta la corona. Hicimos fila como por una hora fuera de la estatua. Y adentro, la cosa era peor.

Por lo menos en el interior de la estatua estaba más fresco, pero estábamos como sardinas enlatadas. Habían dos escaleras; una para subir y otra para bajar, una al lado de la otra, que conducían hasta la plataforma. Todo el mundo estaba amontonado, haciendo fila, subiendo la escalera a un escalón por minuto.

Era desesperante. La escalera que subía se desbordaba, mientras que la que bajaba, directamente al lado, estaba completamente vacía. Bajaban dos o tres personas de vez en cuando, a las millas, casi haciéndonos burla... La escalera que bajaba nos tentaba...

Entonces le digo a mi esposo: "Ay, si pudiéramos subir por ahí... Brincamos las barandas y subimos por esa escalera... ¡Llegaríamos en nada...!"

Mi esposo se recuesta de la baranda y se asoma por la escalera. Entonces con una sonrisa de oreja a oreja me mira con ojos traviesos y me dice: "¡Dale, vamos!"

No resistimos la tentación y brincamos las barandas. Nos fuimos en contra del tránsito, subiendo las escaleras con un ataque de risa, como niños chiquitos haciendo travesuras...

Llegamos a la plataforma. "Yes!", gritamos. Pero nuestra emoción duró como dos segundos, pues de la nada salieron a recibirnos dos guardias de seguridad... "Where do you think you are going?", preguntaron. "Erm... To the platform", respondimos con cara de lechuga. "I don't think so..." nos dijo uno de ellos, y luego de un regaño por habernos colado, nos botaron. Nos escoltaban a la escalera cuando les dije: "Wait, wait, wait!"

Boricuada al fin, el "ay bendito" tenía que salir en algún momento... "Can we take a look around first?", les pregunté. "Make it quick", respondieron.
Escoltados por lo guardias, dimos la vuelta, echamos un vistazo, tomamos una foto, y nos llevaron hasta la salida.

Ya no íbamos a poder subir hasta la corona... ¡Nos botaron como bolsa! Pero algo es algo, y pues... Esa fue nuestra visita a la Plataforma de la Estatua de la Libertad.

21.3.06

El primer beso

You're a Playful Kisser

Kissing is a huge game for you, a way to flirt and play
You're the first one to suggest playing spin the bottle at a party
Or you'll go for the wild kiss during a game of truth or dare
And you're up for kissing any sexy stranger if the mood is right!

Nos conocimos un sábado de marzo, por medio de una amiga, que era su hermana. Fuimos al cine, a ver The Fly II, mi amiga, él y yo. Era la primera vez que nos veíamos, y fué amor a primera vista.

Recuerdo que fuimos al cine de Plaza las Américas, cuando quedaba en el primer nivel del centro comercial. Al lado de Pueblo, ¿recuerdan? Antes de que se convirtiera en The Home Store, de Gonzáles Padín...
Válgame... ¡Ésto fué hace 18 años! Bueno, no me salgo del tema...

Si recuerdan (y si no, pues no importa), el teatro tenía la taquilla en el primer piso y las salas de cine en el segundo. Una escalera eléctrica conducía al segundo nivel. Pues, subiendo en la escalera fue que ocurrió el flechazo... Él estaba unos escalones más arriba y se volteó para mirarme. Yo le devolví la mirada, y le saqué la lengua de manera jugetona. Él siempre me dice que ahí comenzó todo. Amor a primera vista...


Resulta que, todos los domingos, pero TODOS, mi amiga y yo íbamos a la playa. Mi hermano trabajaba en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín los domingos y cogíamos pon con él para la playa. Él entraba como a las 9 AM, así que nos dejaba poco antes en Isla Verde, y nos regogía poco después de las 5 PM cuando salía del trabajo.


Cuando terminó la película, fuimos al Baskin Robbins que quedaba al ladito del cine y hablamos un rato mientras nos disfrutábamos unos helados. En la conversación descubro que él era el que dejaba a mi amiga en mi casa por las mañanas todos los domingos. "Y yo nunca te ví", le dije como si me hubiera perdido algo. "No", me dijo sorprendido. Miro a mi amiga con ojos que decían "Huevona... ¿Por qué nunca me lo presentaste?" Entonces le dije
emocionada "Pues mañana te vas con nosotras".

Al día siguiente, domingo, todo fué un coqueteo de ambas partes. Bastaba su acento peruano para volverme loca... Yo le echaba arena en la espalda mientras él tomaba sol
para entonces tener que quitársela con un sobito... Él fue al grano y me ofreció ponerme el bronceador... Caminamos por la orilla y hablamos muchísimo. Compartimos relatos de nuestras vidas mientras nos desaparecíamos en largos paseos por la playa.

Ya se acercaba la hora de irnos. No
s metimos en el agua. El atardecer fue hermoso. El ritmo que llevaba la marea era hipnotizante. Parecía que fuéramos los únicos en ese lugar, donde sólo se escuchaba el mar acariciando la orilla. No despegábamos la mirada el uno del otro. Estábamos en sintonía perfecta. Me acerqué a él lentamente y la marea se encargó de entrelazarnos. Y así, de la nada, lo besé... Fué un beso tierno y romántico, y a su vez, jugetón y seductor... Sentía que me derretía en sus brazos...

Entonces le digo (haciéndome yo la santa) "¿Tú haces ésto con todas las amigas de tu hermana?". Me mira por un segundo, y sabiamente me responde "¿Haces ésto tú con todos los hermanos de tus amigas?"


Ocho años después nos casamos.

Así conocí a mi esposo. El resto es historia...

15.3.06

PMS y el carro precioso

Cuando éramos recién casados, mi esposo y yo nos compramos el carro de nuestros sueños. Todos los días teníamos una pelea para decidir quién iba a llevarse el carro precioso ese día. En una ocasión lo discutimos por la noche y él me prometió que al día siguiente me iba a dejar el carro precioso. Él comenzaba a tomar un curso sabatino en la universidad, en Bayamón, y el argumento que ganó el caso y me otorgó el derecho a quedarme con el carro precioso el sábado era que, para quedarse toda la mañana estacionado en la universidad, donde lo podían guayar, mejor era dejarlo en la casa, donde estaría a salvo.

En la mañana, el muy sucio, se levantó, y calladito, calladito, se preparó para salir. Yo estaba durmiendo, y me despertó con un beso para despedirse. En medio de la morriña le digo "Me dejas el carro, no se te olvide que me prometiste...". "Sí, sí, mi amor, sigue durmiendo...", me contestó, me dió un beso y rapidito se fué. Me quedé un rato en la cama, cuando de repente me despertó la desconfianza. Me levanté, fuí a chequear y el carro precioso no estaba. "Cabrón...", dije. FURIOSA, sin peinarme ni lavarme la cara, en payamas y descalza
(dicho sea de paso, yo NUNCA salgo a la calle sin peinarme y maquillarme), cogí las llaves del otro carro y me fuí a buscarlo.

Yo ni sabía llegar al lugar. En ese entonces (10 años atrás) no teníamos celulares. Podía haber averiguado llamando a la universidad para que me dieran direcciones, o lo resolvía todo con una pelea por teléfono con mi esposo... Pero bueno, ya ven, era la era de piedra... Pero reguntando se llega a Roma, y finalmente llegué.

Cuando entré en el estacionamiento, le pregunté al guardia de seguridad dónde se estaba ofreciendo el curso que mi esposo estaba tomando. Obviamente, el guardia no tenía ni puta idea, pero me señaló uno de los edificios y me dijo que preguntara por allí, que había basatante movimiento en aquella área.


Dejé el carro en la primera esquina que encontré y así mismo como venía, despeinada, en payamas y descalza, me bajé, entré al edificio y caminé por los pasillos asomándome en cada salón, interrumpiendo cada clase, preguntando cuál era el curso que se estaba ofreciendo, en busca de mi marido. Se imaginan la cara de los profesores y los estudiantes... Sigo buscando y encontré el salón. Mi esposo se puso de pie inmediatamente, pidió disculpas a la clase, y salió al pasillo.

"¿Qué pasó?" me preguntó preocupado, mirándome las payamas de arriba abajo. "¿Dónde está el carro?", le pregunté. "Ahí al lado, en el parking", me lo señaló. "Dame las llaves del carro", le dije. "¡¿Qué?!", me preguntó confundido. "¡¡¡Las llaves!!!", le grité. Con una mirada de espanto, buscó en sus bolsillos y me entregó las llaves del carro precioso. Las cogí y en las manos le puse las del otro carro y le dije "Don't mess with a woman with PMS." Dí media vuelta, busqué el carro precioso, me monté, y con una sonrisa en mis labios, lo encendí y me fuí a casa feliz...

Increíble lo que una mujer con PMS es capaz de hacer por satisfacer sus caprichos...

Pues acabo de recibir ésto por e-mail. (Sí, ya sé... cómo se nota que descubrí a YouTube...) ;o) Ésto fué lo que me recordó la historia que les acabo de contar. Enjoy!