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19.2.07

NPI

Me encontré esta imagen en el internet...

Esto es algo que haría un estudiante sólo por hacerse el gracioso cuando está en estado de ni-puta-idea. Típico...

En una ocasión me pasó en una clase en la que explicaba cómo resolver ecuaciones. Escribí en la pizarra una ecuación simple:

x + 3 = 5
Entonces pregunté:

"¿Qué tenemos que hacer ahora para eliminar ese 3 y dejar la x sola?"

Y un estudiante me respondió:

"¿Borrarlo?"

¬¬

Pero yo he sido igual... En una prueba corta que me dieron sin avisar en la clase de Filosofía, en la universidad, la primera pregunta decía así:

1. Explique en sus propias palabras la Teoría de las Ideas de Platón.

A lo que yo contesté:

En mis propias palabras confieso que no tengo la más mínima idea...

Pun definitely intended... XD

4.2.07

Fracciones

Hace unos días estaba ayudando a un estudiante con la suma de fracciones. Hicimos varios problemas juntos, y cuando ví que ya le habbía "cogido el swing", le asigné varios ejercicios de práctica.

"Haz estos tú solo, para que practiques" - le dije.

Terminó el próximo ejercicio y el resultado era 2/11.


"Maestra... Éste me dió dos onces."

"No se dice 'dos onces'. Se dice 'dos onceavos'..." - le expliqué. "Haz este otro."

Y procedió a hacer el ejercicio. Esta vez el resultado era 7/15.

"Maestra... ¿Siete quinceavos?" - preguntó dudoso, no sabiendo si estaba nombrando la fracción correctamente.

"Sí, así mismo... ¡Muy bien! Continúa con el próximo."

Hizo el ejercicio y le dió 8/1.

"¡Maestra! Ya entendí... ¡Ocho unavos!"

¬¬

4.1.07

Tratando de llegar "al medio" - Parte @#%&!

A la verdad que a mí me pasan unas cosas... (Si llegaste tarde al chisme, la historia comienza aquí y continúa acá.)

Recogí mi correspondencia ayer en la tarde y tenía un papelito de esos del correo para recoger una carta certificada. Decía "Departamento de Educación". Ya era hora...

Me llegó el maldito Certificado de Maestro. La cosa esa parece una falsificación barata... Como un certificado escaneado a la peor resolución y luego impreso en papel genérico en un ink jet printer
(uy, pensar que "escáner" está aceptado por la RAE, ¡qué horror!). Es una soberana porquería... El que tengo expirado es en un papel heavyweight, con su sello al relieve y todo... Un certificado bien hecho.

Pero el colmo es que esperé casi un año (desde la tercera radicación), y una hora haciendo fila en el correo, para que el certificado dijera lo siguiente:

Expedido desde 9 de diciembre de 2001 hasta 9 de didiembre de 2007.
Dado en San Juan de Puerto Rico el 20 de diciembre de 2006.

Firma Rafael Aragunde Torres, Secretario de Educación
Rafael Aragunde no era el Secretario en el 2001. Pero me importa un pito quién lo firme; que lo firme William Elías, for all I care... El asunto es que tendré que repetir la hazaña nuevamente en menos de un año... ¬¬

No sé, corríjanme si estoy mal... Si a uno se le expira la licencia de conducir, digamos en diciembre de 2001, y anda, como dicen por ahí, "esplacao" hasta diciembre de 2006, y solicita entonces una renovación... ¿Acaso le renuevan a uno la licencia desde el 2001? ¿O desde que la solicita?

Sólo en Puerto Rico...

20.12.06

Tratando de llegar "al medio" - Parte II

Si no has leído la primera parte, click aquí.

Ya les había contado de mi odisea en el Departamento de Educación. Miren lo que me pasó ahora...

Pues en la mañana del
2nd pitch me llamaron de la División de Certificaciones, la Sra. Raquel Caparrós, para verificar la solicitud que había radicado en febrero del presente año. (En diciembre. El 14 de diciembre de 2006. Yo solicité en febrero. Me llamaron casi un año después. 10 meses, señores, ¡10 meses! después de la radicación...)

Pues La Sra. Caparrós me indica que no encontraba los resultados de la Prueba de Certificación de Maestros para la especialidad de Matemáticas (es como una "reválida", y las comillas son intencionales, porque la prueba es súper fácil...).

- Pero, ¿cuándo tomó usted la prueba?- preguntó. - Es que estoy buscando hasta en el 2003 y no la encuentro. -

- Ay, yo no recuerdo... Erm, como en el 2001, creo... - le contesté.

- Hm... No, en el 2001 tampoco aparece... -

Escucho papeleo, y me imagino a la señora buscando nombre por nombre en una carpeta manila de 5 pulgadas de espesor llena con papel de computadora prehistórico, de ese que tiene franjas verdes y blancas...

Al rato regresa y me dice que no encontró nada.

- ¿Puede buscar entonces en el 2000? - le pregunté con el rabo metido entre las patas mientras le elevaba una oración al Santísimo, para que la señora no se rindiera en su búsqueda, y otra a San Antonio de las Barbas Coloradas, para que las encontrara.

- ¿En el 2000? Pero, hace tanto tiempo de eso ya... A ver, déjeme buscar... -

Me dejó esperando unos minutos y finalmente encontró las puntuaciones.

- ¡Aquí están! La tomó en marzo del 2000. Wow, y eso está raspando, porque ya mismo pierden vigencia...

En ese momento sentí un ardor en las orejas. Respiré profundo, y le expliqué.

- Mire, esta es la tercera vez que yo radico la solicitud. La primera vez fué en el 2000, y la segunda en el 2003. Aunque siempre me prometen que los Certificados me llegarán por correo, y pese a que siempre le doy seguimiento al asunto, nunca me llega nada. Yo no llamo, porque nunca contestan el teléfono. Yo me presento allí y nunca encuentran mi solicitud. Y en las dos ocasiones anteriores a ésta, me dijeron que como no aparecía nada, que volviera a solicitar (eso significa solicitar nuevamente un certificado médico, de buena conducta, de ASUME, etc., y antes no se podían pedir por internet, así que la gestión se convertía en múltiples días perdidos). Éste es mi tercer intento, y a la verdad que no entiendo lo que está pasando... Pero dígame, ¿ya lo tienen todo? ¿Me pueden expedir mis licencias? -

- Sí, sí, sí... No se preocupe. Lo único que nos faltaba eran las puntuaciones. Todo le llegará por correo. -

Verifiqué la dirección postal con la Sra. Caparrós, le pedí su número de teléfono y extensión (for if the flies, porque esto era too good to be true), y terminamos la llamada.

Le conté a mi esposo y tampoco lo podía creer (¡es que me llamaron y todo!). Ya parecía que mi espera ¡al fin! había terminado.

Pero no...

En la tarde recibo nuevamente otra llamada de la Sra. Caparrós. Pensé "wow, qué eficiente, qué diligente esta señora..."

- Miiiire... -

Ya con ese "miiiire" sabía que algo andaba mal...

- ¿Qué pasó? - le pregunté preocupada.

- Es que la prueba de certificación está vencida... -

- Pero, ¿no me dijo esta mañana que todo estaba bien? -

- Sí, pero no. Son 5 años de vigencia. Usted la tomó en marzo del 2000, así que expiró en marzo del 2005. Y usted no solicitó hasta febrero de 2006... -

Sentí las orejas ardiendo en llamas...

- Oiga, yo solicité en el 2000, y nuevamente en el 2003, cuando las puntuaciones todavía estaban vigentes, y siempre perdían mi solicitud. Yo no "lo dejé para después". El único remedio ha sido solicitar nuevamente, porque así me dicen cada vez que me atienden. Y ya esta es la tercera vez que solicito. -

- ¿Usted tiene alguna evidencia de que radicó su solicitud en esas 2 ocaciones? -

Breathe in, breathe out... Las orejas me iban a explotar...

- No, no tengo nada, porque siempre que pedía algún recibo, un "pónchame aquí", o lo que fuera como evidencia, me decían que eso no lo hacían. La Sra. María Rivera me dijo la última vez "Ay, mi'ja, yo ni siquiera tengo computadora... Eso lo entraré después, cuando pueda, y tu tendrás que darle seguimiento." Y esa señora dejó los documentos de mi solicitud, literalmente, tirados por su escritorio, sin ningún orden aparente, dándoles poca importancia. Y en cuanto al proceso de solicitud se atrevió a decirme que "Esto va ahora al Departamento, de allí a Certificaciones, allí lo evalúan y después de dar yo no se cuántas vueltas se le enviará por correo. Y eso es si lo hacen a tiempo, pues si se tarda mucho y pasan tres meses te van a pedir que solicites otra vez el certificado de buena conducta, etc." Parece que ella misma asumía que se iba a tardar o se iba a perder... -

- Bueno, es que sin evidencia... -

Rendida, sin ganas de discutir más, le pregunté qué procedía.

- Ni modo... ¿Qué necesitas? ¿Que coja la prueba otra vez? ¿Con eso resuelvo? -

- Bueeeeno... -

El tono de sus "miiiiire" y sus "bueeeeno" no pueden ser buenas noticias... - "Ay, con qué me vendrá ahora..." - pensé.

- Resulta que la prueba se ofrece nuevamente en marzo, y entonces su
solicitud estará vencida... -

Quedé bruta otra vez...

- ¿Qué quiere decir eso? -

- Pues, que tiene que solicitar otra vez... -

- ¡¿Qué?! ¿Y esperar otra vez un año? -

- Bueno, a lo mejor no se tarda tanto... -

-
¡Pero mira a las alturas que me estás llamando! ¿Qué garantía tengo yo de que no volverá a pasar lo mismo? -

La tipa se queda callada...

- No, no, no...
esto no es justo. Yo solicité en febrero. Si la María Rivera ésta hubiera tenido la delicadeza de ver mis resultados cuando se los quise dar en febrero en lugar de rasparme un "¡Yo no me quedo con eso!" , se habría dado cuenta de que la prueba estaba vencida, y yo la cogía en marzo, y ya estaríamos teniendo una conversación diferente en el día de hoy. Creo que esto es negligencia de ustedes, porque yo solicité en febrero y mira cuándo ustedes me vienen a llamar... No, no, no... ¿Quién es la persona encargada de tomar la decición de expedir una licencia? -

- Mi supervisor, el Sr. Enrique Becerra. -

Tenía ganas de decirle que me dejara hablar con el becerro, pero me mordí la lengua...

- ¿Puedo hablar con él y exponerle mi caso? -

- Déjeme ver. -

Muy diligente fué (creo) a consultar con el Sr. Becerra, pero él no regresó al teléfono.

- Consulté con mi jefe pero me dice que, según el reglamento, no podemos expedirle la licencia de Matemáticas porque la prueba está expirada. Yo lamento la situación y los inconvenientes que ésto le pueda causar, pero va a tener que tomar la prueba nuevamente. -

- Tomar la prueba no es ningún problema; es un insulto a la inteligencia. El problema es empezar de cero sabiendo que esto se pudo haber evitado si me lo hubieran dicho en el momento que radiqué la solicitud... Mira, sabes qué, ni me importa la dichosa licencia de Matemáticas. No voy a esperar un año otra vez... ¿La de Ciencias, me la renuevan? -

- Sí, con esa no hay ningún problema. -

- Pues no sé si voy a seguir con esto. Estoy bien decepcionada con el Departamento de Educación. Se supone que allí yo me sienta en mi casa y que me traten como tal. (Le conté toda la historia de
la última vez.) -

Escucho grillos y coquíes...

-
Ay, yo no sé que vas a hacer con esta descarga que te he depositado en tus manos, pero quiero que sepas que es una pena que haya tanta falta de profesionalismo en el Departamento. Mira, por culpa de todo esto, la licencia para mí ya no vale nada. La quiero para ponerla en mi oficina y que los padres la vean. Ellos no saben lo que pasa en el Departamento y pues esperan que un maestro tenga licencia como quien espera que un perro esté vacunado. Yo no. He llegado al punto de que cuando entrevisto un candidato para una plaza de maestro, me importa poco si tiene licencia o no. Si total, tal parece que el único requisito para que te renueven la licencia es un certificado de buena conducta y uno de ASUME. Eso se lo puedo pedir yo. No hay requisitos de educación continuada; por eso hay tanto maestro envuelto en telarañas... Y yo amo mi profesión, pero me rehuso a valorar un certificado que está expedido por una agencia tan irresponsable, tan poco profesional. Es un papel más. No vale nada. -

La chica se queda callada unos segundos y luego me dice:

-Bueno, yo la he tratado bien. En el
Departamentotodo no todo el mundo es así como usted me cuenta... -

Mira en lo que se fija...

- No, mi corazón, tú has sido una joya, y te felicito. Pero chica, ¿tres veces con la misma cosa? Está bueno ya... Mira, esta discusión ha llegado a un callejón sin salida, así que, no te molesto más... La pregunta de los 64,000 chavitos: ¿Cuánto tiempo más tengo que esperar? -

- Bueeeeno... -

Ay, esto es una desilusión tras otra...

- Puede que se tarde un poco, porque nosotros recesamos por las Navidades, y pues... Quizás para enero, no sé... -

Por poco lloro de la rabia...


Pues ahí lo dejé. Ahora estoy, nuevamente, en espera de mi licencia. Ya me llegó (2 días después) la carta de evaluación que dice que la solicitud no está aprobada y que tengoo que tomar la Prueba de Certificación para la especialidad de Matemáticas otra vez. Veremos cuánto tarda la renovación del Certificado de Maestra de Ciencias...

Quizás cuando se me vaya el coraje me aparezca en las oficinas de The College Board y solicite la maldita prueba. La tomaré de nuevo. Saldré antes de tiempo y obtendré una percentila de 99% otra vez (fuí la nota más alta en marzo de 2000). No piensen "wow, qué modesta". No es que sea brillante, no. El examen es una porquería, otra cosa que también le quita prestigio a la licencia.

No sé. Creo que ahora mi mayor motivación será poder reemplazar el certificado corrupto que tengo colgado en la pared por uno nuevo. Sí, corrupto. El mío está firmado por el Ex-Secretario de Educación, Víctor Fajardo. :oP

13.8.06

Back to school...


Hoy los dejo con un vídeo que, aunque bastante antiguo, siempre me hace recordar a algunos de los estudiantes que han pasado por mis manos.


Siempre hay uno que, aunque esté diciendo un soberano disparate, te lo explica tan convencido de lo que dice, ¡que parece cierto! Yo siempre los dejo expresarse, pues me divierte ver cuán lejos llegan... :oP Lo curioso es que en la mente de estos estudiantes sus errores tienen una explicación tan creativa, y a su vez tan elegante, que lo único que falta es que el mismo Pitágoras se levante de su tumba y los convierta en un teorema más...

Tengo una pizarra/panel de expresión pública en donde publico estos errores creativos, que para mí no son otra cosa que Matemática Moderna (un ejemplo en el link). Mis colegas han adoptado el hábito y traen sus aportaciones a mi pizarra, cumpliendo así con el deber de compartir las "novedades" que ocurren en sus clases con el resto de la comunidad. Y cuando nos hace falta una carcajada en medio de un día ajetreado (que suele ser a diario), basta con pararse frente a mi pizarra/tablón de edictos y leer el último disparate. (BTW, publicamos el milagro, pero no el santo. Aunque algunos se delatan voluntariamente cuando nos ven leyendo la pizarra...)

Escuchen bien el vídeo... Estos viejitos juran que 25 ÷ 5 = 14. Y lo van a demostrar. Así son algunos de mis estudiantes... XD

Enjoy!


14.2.06

Matemática Moderna

Un problema de matemáticas leía así:

"En un pet shop hay 8 perritos y 6 gatitos. ¿Cuál es la razón de perritos a gatitos?"

Una estudiante me pregunta: "Maestra, ¿tengo que cambiar los perritos a gatitos?"

13.2.06

Tratando de llegar "al medio"...

El Departamento de Educación a la verdad que da pena... Esto parece un paso de comedia...

En un intento por renovar mi licencia de Maestra de Ciencias, y solicitar una licencia nueva como Maestra de Matemáticas, llamé en varias ocasiones a Certificaciones en el Departamento de Educación para pedir información de cómo realizar las gestiones, pero nunca contestaban. En una ocación había ido a la Región Educativa de San Juan para que me evaluaran sobre los requisitos necesarios para la Certificación de Matemáticas. Decidí entonces hacer los trámites allá.

Busqué en el portal de gobierno en la internet información sobre los documentos necesarios y los ordené. En lo que los recibía, seguí tratando de comunicarme con Certificaciones sin ninguna suerte. En dos días recibí todos los documentos necesarios y me dirigí a la Región Educativa de San Juan.

Llego al lugar, subo en el ascensor hasta el tercer piso, y al salir está un guardia de seguridad sentadote en un escritorio con un registro de firmas con cara de que le apesta la vida. Sin dejar a uno decir nada (creo que yo ni me había bajado todavía del ascensor) dice, dándome un susto: "¡Firme ahí!" Con el corazón de corbata le dije "Buenos días." No me contestó nada, firmé y seguí mi camino.

Abro la puerta detrás del guardia y me encuentro en la recepción con una empleada sentadota en otro escritorio con otro registro de firmas. Le doy los buenos días, pero lo mismo, no responde nada. A ésta también le apesta la vida. Le pregunto entonces si me podía explicar en dónde podía realizar mi gestión. Con una voz casi robótica, y un tanto morónica, me dice sin mover un dedo y sin tan siquiera mirarme a los ojos: "Firma aquí, entra por ahí, sigue al final y vira."

Habían como cuatro pasillos detrás de ella y no me señaló ninguno. Le pregunto entonces: "Entro por ¿dónde? y viro ¿a la derecha o a la izquierda?" Se digna a levantar la vista, respira profundo, y me mira molesta como si yo fuera bruta: "Mi amor... Métete por ahí, vira y sigue hasta el final."

Bueno, logré algo pues ya por lo menos sabía por cuál pasillo entrar, pero todavía no sabía por dónde "virar". Me aventuré a "virar" en la primera puerta que encontré a la derecha y estaba cerrada. Como no había nadie en los alrededores, regresé con el rabo metido entre las patas y le pregunté nuevamente a la recepcionista: "Disculpa que te moleste, pero esa puerta está cerrada. ¿Me podrías decir otra vez por dónde es?" En ese momento pasó un empleado que se dirigía aparentemente hacia mi destino y ella me dice: "¿Ves ese tipo que va por ahí? Síguelo y cuando llegues allí pregunta por María Rivera."

Seguí al empleado y llegué a este ENORME laberinto de cubículos, algunos vacíos y otros con empleados, en grupitos, tomando café, haciendo chistes o haciendo nada. Le pregunto a una empleada por María Rivera y me contesta: "En el medio".

¡¿"En el medio"?! Por qué no pueden dar direcciones claras, aún no me lo explico. Como ratoncito de laboratorio, me moví dentro del laberinto tratando de llegar "al medio".

Finalmente llego "al medio" y en este cubículo se encuentran dos empleadas chismeando y pregunto: "¿María Rivera?" Una de ellas se identifica: "Sí, esa soy yo". "Buenos días", le respondo. "Vengo a renovar mi licencia y a solicitar una nueva." Con ningunos deseos de atenderme y con una cara de maldita-sea-se-me-acabó-el-break, ella me dispara: "¡Documentos!". Y sigue conversando con la otra de algo que, si no se trataba de un chisme seguramente era de una novela.

Yo busco entre mis cosas y paso un poco de trabajo, pues entre el cartapacio que llevaba lleno de documentos, la cartera, las llaves y el paraguas, tenía las manos ocupadas. Las únicas dos sillas que habían en "el medio" las estaban ocupando María Rivera y la otra inepta, (digo "la otra", pues la María también me pareció inepta). En medio de su conversación, miran mi acto de malabarismo y ninguna me ofrece un asiento. Le pregunto a la María dónde puedo poner mis cosas, y la otra, recibiendo el mensaje, se levanta, pero no se retira. Al contrario, todavía continúa su conversación. "¿Por qué no cogerán un buche las cotorras éstas?", pensé.

Me siento, le voy dando los documentos (solicitudes, certificado médico, de nacimiento, de ASUME, de buena conducta, de existencia...), y ella los va tirando, sin ningún orden ni cuidado, sobre su escritorio mientras sigue conversando con la otra. En su escritorio no había absolutamente nada, lo que me hizo pensar que, o era muy eficiente en su trabajo, o simplemente no tenía nada que hacer (creo que la última es la acertada). Le explico mis trámites con mucha dificultad, pues la tipa todavía seguía hablando con la otra todo el tiempo y yo lo que hacía era interrumpirla.

En una le pregunto: "¿Qué es lo que procede con la nueva licencia de Matemáticas? ¿Usted evalúa que yo cumplí con todos los requisitos, o...?" Me interrumpe como si hubiera dicho una blasfemia: "¡Yo no evalúo a nadie!" Y como si recitara una letanía continúa diciendo: "Esto va ahora al Departamento, de allí a Certificaciones, allí lo evalúan y después de dar yo no se cuántas vueltas se le enviará por correo. Y eso es si lo hacen a tiempo, pues si se tarda mucho y pasan tres meses te van a pedir que solicites otra vez los certificados de buena conducta y de ASUME." Ahora sí que me quedé bruta y sin idea...

"¿Tomó el examen de certificación de la especialidad de Matemáticas?", me preguntó. Le contesto que sí. "Y si tengo que volverlo a coger me avisa, que ese examen es un insulto a la inteligencia", añadí, porque es verdad, es súper fácil; con razón hay tantos maestros flojos en la calle... Al mostrarle copia de mis resultados me dice: "¡Yo no me quedo con eso! El Departamento de Educación tiene una lista de los resultados."

Entonces le pregunta a la compañera: "Oye, ¿tú tuviste que coger el examen de certificación? Cuando me dieron mi licencia no había que coger eso." La compañera le contestó que no, que ella tampoco lo tuvo que coger. Entonces pasa un joven empleado por el lado, y le pregunta lo mismo. A lo que él contesta que sí, y sigue andando. En ese momento me doy cuenta que las personas que me están atendiendo son maestros. ¡Maestros! Si a cada rato se escucha en las noticias que hacen falta maestros en el Departamento de Educación, ¿por qué trabajan en estas oficinas en posiciones administrativas y no en el salón de clases?

Sabiendo que la falta de maestros en las áreas de Matemáticas ha sido un problema de toda la vida le pregunto entonces: "Con la falta que hacen los maestros de Matemáticas, ¿no pueden agilizar el proceso un poco? ¿En realidad puede que se tarde tres meses?" Y me dice que sí, que "qué se va hacer".

Preocupada por lo mucho que esto se podía demorar y por el trato indiferente que le estaba dando a mis documentos, tuve la osadía de preguntarle si me daba un recibo como evidencia de que entregué todo, y me dice mirándome como si yo estuviera pidiendo mover una montaña: "Ay, mi'ja, yo ni siquiera tengo computadora... Eso lo entraré después, cuando pueda, y tu tendrás que darle seguimiento." "¿Cómo le doy seguimiento? ¿Me comunico con usted aquí?", le pregunto. Ooops! Dije otra blasfemia... "¡No, conmigo no! Llama al Departamento de Educación y te comunicas con Certificaciones". Le digo que allí no contestan nunca el teléfono, a lo que me responde: "Si no lo contestan allá, imagínate como será acá". "Pero, ¿cómo le voy a dar seguimiento si nadie contesta en ninguna parte?", le insisto. A lo que me responde en tono de salir del paso (después de todo estoy interrumpiendo su valiosa conversación con la otra inepta): "Pues... Ven la semana que viene".

Ya no pude insistir más... Y así me tuve que ir con mi música a otra parte, frustrada después de haber dejado mis documentos en el limbo y sin ninguna certeza de que recibiré mis licencias.

A fin de cuentas, es una agencia de gobierno más. En nuestra idiosincrasia se entiende que el mal servicio y las ganas de no trabajar son de esperarse en el gobierno. Pero es una pena que el servicio sea tan pobre en un lugar donde debería sentirme en mi casa. Yo me siento orgullosa de mi profesión, pero el Departamento de Educación deja mucho que desear, y parece mentira que tenga que certificarme como maestra en este lugar, donde reina tanta ineptitud, tanto desgano, tanta indiferencia, y tanta falta de educación.