Aunque estaba dándome la vuelta por el sitio de Microsoft y era muy probable que lo viera allí, les juro que ni lo pensé. Total, ya todo era historia entre nosotros... Tan pronto entré, allí estaba. Cuando menos lo esperaba se apareció frente a mí... Me tomó de sorpresa. No supe qué decir... Se veía diferente, mucho más atractivo. Irresistible... Fué inevitable recordar las tantas veces que le dije que tenía que cambiar y siempre se resistía. Alimentaba mis pupilas con curiosidad y poco a poco me permití caer en la tentación de coquetearnos... Me preguntaba una y otra vez qué rayos estaba haciendo... Tanto tiempo que soporté a su lado mientras él parecía ignorarme... Ahora se ve tan renovado, con mejores cualidades, y las exhibe como lo hace un pavo real con su mejor plumaje.
Sé que fuí yo la que decidí terminarlo todo aquella vez, y él merecía que lo dejara, pero verlo tan diferente era irresistible. Antes, era tanta la inestabilidad que hasta me veía mal con él. Pero ahora me veía tan bien... ¡Como con Firefox! (Ay, si se entera... ¿Le estaré siendo infiel...?)
Me hablaba de todos los cambios que había hecho y yo me derretía poco a poco... En realidad parece que cambió... ¿Lo habrá hecho por mí? No estoy tan segura, aunque eso es lo que me dijo... No sé cómo describirlo, pero era incomodísimo y a la vez fascinante todo lo que estaba sintiendo en ese momento...
Me disculpé un momento, recogí lo que fuí a buscar y me marché del lugar sin despedirme. Por varios días el recuerdo de nuestro fugaz encuentro me hizo cosquillas en el corazón. Lo sé, siempre fué mi debilidad...
Hoy ya no lo pude resistir. La tentación fué más fuerte que yo... Tengo que darle una oportunidad. Tengo que probarlo, aunque sea sólo por una noche...
Hoy ya no lo pude resistir. La tentación fué más fuerte que yo... Tengo que darle una oportunidad. Tengo que probarlo, aunque sea sólo por una noche...





































